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¿Cuál es el papel de la homocisteína en la función cognitiva?

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Estoy viendo este enlace: Homocisteína y deterioros cognitivos y Estoy buscando más información sobre deficiencias cognitivas específicas asociadas con niveles elevados de homocisteína.. Ese artículo no es muy claro en ese punto. He visto algunos trabajos de investigación sobre el estudio de esto en personas mayores y estudios cardiovasculares. Me interesan los adultos promedio.

Me ha fascinado el efecto o la falta del mismo de la vitamina B6 en los sueños y la homocisteína es la primera cosa con la que me he encontrado en bastante tiempo que está directamente relacionada con la familia de vitaminas B. ¿Ha habido alguna investigación sobre a qué se metaboliza la homocisteína si se expone a las vitaminas del complejo B frente a la vitamina B6 sola?

¡Gracias por su aporte!


No estoy seguro de si esto responde a su pregunta, pero lo intentaré de todos modos. Aquí hay un diagrama del metabolismo de la homocisteína. La vitamina B12 es un cofactor de la homocisteína metiltransferasa y el ácido fólico es necesario para el tetrahidrofolato (THF). Como ambas vitaminas están involucradas en el metabolismo de la homocisteína, los síntomas de la deficiencia de ácido fólico y vitamina B12 son similares. La deficiencia de vitamina B12 puede provocar síntomas neurológicos debido a una mielina anormal, pero la deficiencia de folato no. La vitamina B12 también metaboliza metilmalonil-CoA a succinil-CoA como parece aquí, por lo que el nivel de ácido metilmalónico a menudo se mide para detectar la deficiencia de vitamina B12.

La hiperhomocisteinemia es la condición de niveles altos de homocisteína, pero generalmente se debe a niveles bajos de vitamina B12 o folato.


¿Cuál es el papel de la homocisteína en la función cognitiva? - biología

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Fondo

Los niveles elevados de homocisteína (Hcy) en plasma se han asociado con disfunción cognitiva en una amplia gama de condiciones. El objetivo de esta revisión es establecer qué dominios cognitivos y poblaciones son los más afectados.

Métodos

Revisamos sistemáticamente la literatura y consideramos todos los artículos que mostraron alguna relación entre los niveles plasmáticos de Hcy y las puntuaciones obtenidas en las pruebas de rendimiento cognitivo tanto en la población general como en pacientes que padecen trastornos del sistema nervioso central y otras enfermedades. Cuando los tamaños del efecto estaban disponibles y se podían combinar, se realizaron varios metanálisis.

Resultados

Encontramos 111 artículos pertinentes. Hubo 24 estudios de cohortes, 18 ensayos aleatorios, 21 estudios de casos y controles y 48 estudios transversales. Esta revisión revela una tendencia positiva entre el deterioro cognitivo y el aumento de las concentraciones plasmáticas de Hcy en la población general y en pacientes con deterioro cognitivo. Los resultados de los metanálisis también confirman esta tendencia. El tratamiento con suplementos vitamínicos no muestra una reducción del deterioro cognitivo.

Discusión

Se necesitan más investigaciones para aclarar esta relación. La detección temprana de los niveles elevados de Hcy puede ser una intervención eficaz para prevenir el deterioro cognitivo y la demencia.


Introducción

La enfermedad de Parkinson (EP), también conocida como parálisis por temblores, es una enfermedad degenerativa común del sistema nervioso en personas de mediana edad y ancianos. Patológicamente, la EP se caracteriza por la pérdida degenerativa de neuronas dopaminérgicas y la formación de cuerpos de Lewy. 1 Como enfermedad extrapiramidal, los síntomas típicos de la EP incluyen temblor en reposo, rigidez muscular y bradicinesia, asociados con otros síntomas no motores como disfunción olfativa, deterioro cognitivo, síntomas psiquiátricos y disfunción autonómica. 2 Una vez que estos síntomas psiquiátricos se manifiestan, a menudo están presentes de manera persistente, lo que aumenta la carga de la atención. Además, los síntomas psiquiátricos pueden incluso superar a los síntomas motores y convertirse en el factor más importante que afecta la calidad de vida y la supervivencia de los pacientes. Por tanto, estos síntomas psiquiátricos son indicaciones importantes de mal pronóstico en pacientes con EP. 3 La prevalencia de la EP aumenta con la edad y el 1% de la población mayor de 60 años se ve afectada por la EP. Por tanto, explorar la etiología y patogenia de la EP tiene un enorme valor médico y social para orientar el diagnóstico, tratamiento y prevención de la enfermedad, y para mejorar la calidad de vida de los pacientes.

En los últimos años, algunos estudios han demostrado que casi el 30% de los pacientes con EP están asociados con niveles elevados de Hcy en plasma. 5 Basado en un ensayo clínico, Licking et al. 6 han demostrado que la Hcy está estrechamente relacionada con el desarrollo y la progresión de la EP, y la Hcy alta puede ser un factor de riesgo importante de la EP. Hcy es un aminoácido que contiene tio generado a través de la desmetilación de metionina. La metionina reacciona con ATP para producir S-adenosil-L-metionina que luego se desmetilasa para formar Hcy, sin participar en la síntesis de proteínas. 7-9 Hcy se deriva principalmente de la metionina en los alimentos y está presente principalmente en tres formas en el plasma. La forma más importante es la Hcy unida a albúmina (

70-80%), mientras que 1% es Hcy libre en forma reducida, la porción restante es disulfuro de Hcy-cisteína. 10 La Hcy total en plasma es la suma de las tres formas, y la concentración de Hcy generalmente se refiere a la concentración de Hcy total.

La Hcy producida en el cuerpo humano se elimina principalmente a través de las siguientes tres vías metabólicas. (1) Remetilación: la Hcy se remetila a metionina mediante 5,10-metilentetrahidrofolato reductasa y metionina sintetasa, con las vitaminas B2 y B12 como cofactores. 11 (2) Transsulfuración, es decir, condensación de Hcy con serina: la Hcy se transforma primero en cistationina, en la que se debe liberar cistationina β-sintasa y luego se usa vitamina B6 como cofactor, la cistationina producida se metaboliza en cisteína y α -ácido cetobutírico que se excreta del organismo. 12 (3) Liberación en el líquido extracelular, lo que es indicativo del equilibrio entre la producción y el metabolismo de Hcy: a bajas concentraciones de metionina, la liberación celular de Hcy está controlada principalmente por la actividad de la metionina sintasa, mientras que a altas concentraciones de metionina, La actividad de la cistationina sintetasa determina principalmente la liberación de Hcy. 13 Los estudios han demostrado que las altas concentraciones de Hcy están estrechamente relacionadas con el desarrollo y la progresión de la EP, y la Hcy puede convertirse en un objetivo terapéutico factible para el deterioro cognitivo en la EP. 14 Por lo tanto, comprender el papel de la Hcy en el desarrollo y la progresión de la EP es de gran importancia para revelar la patogenia de la enfermedad.


Conclusión y direcciones futuras

Existe evidencia de que los niveles elevados de homocisteína están relacionados con la deficiencia de vitamina B, el deterioro cognitivo y la demencia, pero en la actualidad no hay pruebas de que el tratamiento con vitaminas B revertirá el deterioro cognitivo o la demencia, aunque podría devolver los niveles de homocisteína a la normalidad. Malouf y colaboradores74 revisaron recientemente los resultados de 2 estudios piloto de vitaminas B en pacientes con demencia. No se encontraron mejoras cognitivas significativas con este tratamiento a pesar de la reducción exitosa de los niveles de homocisteína. Las respuestas más definitivas deberían provenir de un ensayo en curso, doble ciego, multicéntrico, aleatorizado y controlado con placebo en el que participaron pacientes con demencia y que se completará en 2005/06.

Dado nuestro conocimiento de los mecanismos de acción de la homocisteína, es posible especular que los efectos de la homocisteína elevada en el cerebro pueden ser irreversibles, en cuyo caso, una vez aparecidos los cambios patológicos, los efectos beneficiosos de la terapia de suplementación vitamínica en pacientes con la demencia sería limitada. Sin embargo, al igual que con los factores de riesgo para otras afecciones médicas, la detección de niveles elevados de homocisteína en adultos mayores y el tratamiento con vitaminas B en una etapa temprana, antes de que el deterioro cognitivo sea clínicamente evidente y aparezcan cambios patológicos, puede ser una intervención eficaz. Vale la pena investigar estos ensayos de prevención primaria.


Estado cognitivo según la homocisteína y las vitaminas del grupo B en adultos mayores

Dirigir correspondencia al Dr. Francesco Bonetti, Departamento de Ciencias Médicas, Universidad de Ferrara, Via Aldo Moro 8, 44124, Ferrara, Italia. E-mail: [email protected] Buscar más artículos de este autor

Departamento de Ciencias Médicas, Universidad de Ferrara, Ferrara, Italia

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Abstracto

Objetivos

Determinar la asociación entre hiperhomocisteinemia y función cognitiva, teniendo en cuenta el efecto de la deficiencia de vitamina del grupo B (BGV).

Diseño

Configuración

Memory Clinic, Hospital Universitario S. Anna, Ferrara, Italia.

Participantes

Ancianos (≥65) (N = 318 44 cognición normal, 127 con deterioro cognitivo, 147 con demencia) divididos en cuatro grupos según los niveles de homocisteína plasmática (alto frente a normal) y BGV (normal frente a déficit).

Mediciones

Se evaluaron parámetros cognitivos, clínicos, bioquímicos, funcionales y de neuroimagen.

Resultados

Hiperhomocisteinemia (& gt15 μmol / L) se asoció con una mayor prevalencia de deterioro cognitivo y funcional y demencia (odds ratio (OR) = 1,98, intervalo de confianza (IC) del 95% = 1,13–3,48), independientemente del estado de BGV y otros factores de confusión. Los participantes con hiperhomocisteinemia con estado normal de BGV tenían el peor estado funcional y la mayor prevalencia de demencia (homocisteína alta / BGV normal frente a homocisteína normal / BGV normal: OR = 3,20, IC del 95% = 1,65–6,21). Los niveles de homocisteína se correlacionaron negativamente con los niveles de folato y vitamina B12 y la tasa de filtración glomerular y positivamente con los niveles de tiroxina libre y ácido úrico (coeficiente de determinación del modelo = 0,43).

Conclusión

La hiperhomocisteinemia se asoció con un peor estado cognitivo y funcional y con demencia independientemente de los niveles de BGV. Aproximadamente la mitad de los participantes con hiperhomocisteinemia tenían niveles normales de BGV, lo que sugiere que otros factores no medidos podrían estar asociados con niveles altos de homocisteína.


Introducción

La homocisteína ha estado bajo mucha especulación desde su descubrimiento en 1932. Sus propiedades químicas mostraron una similitud con la cisteína, de ahí el nombre de homocisteína. El calentamiento del aminoácido metionina con ácido sulfúrico condujo a este aminoácido de interés. No se puede enfatizar la importancia de este descubrimiento sin aludir al Premio Nobel de Química de 1955, otorgado a Vincent du Vigneaud “por su trabajo sobre compuestos de azufre de importancia bioquímica, especialmente para la primera síntesis de una hormona polipeptídica” [1]. Los últimos años han mostrado un aumento dramático en la investigación hacia una mejor comprensión de la notoriedad de este aminoácido de interés (Figura 1).

Estructura de la homocisteína.

La homocisteína, un aminoácido que contiene sulfhidrilo, es un producto intermedio en la biosíntesis normal de los aminoácidos metionina y cisteína [2]. Es un aminoácido que se produce mediante la desmetilación de la metionina de la dieta, que es abundante en la proteína animal [3]. Está presente en el plasma en cuatro formas diferentes: alrededor del 1% circula como tiol libre, el 70-80% permanece unido por disulfuro a las proteínas plasmáticas, principalmente albúmina y el 20-30% se combina consigo mismo para formar la homocisteína dímera o con otros tioles [ 4]. La homocisteína es un determinante clave del ciclo de metilación [5]. Está metilado en metionina, que sufre S-adenosilación y forma S-adenosilmetionina (SAM) [5]. La S-adenosilmetionina es el principal donante de metilo para todas las reacciones de metilación en las células [5]. La condensación de metionina con ATP conduce a la formación de SAM (S- adenosilmetionina) [6]. El grupo metilo unido al azufre terciario de SAM puede transferirse y, por lo tanto, puede provocar la metilación de otras sustancias. Esta metilación va acompañada de pérdida de energía, por lo que esta reacción es irreversible. La reacción de desmetilación conduce a la formación de SAH (S-adenosilhomocisteína) [6]. SAH es un tioéter (un azufre unido a dos grupos alquilo o arilo) análogo a la metionina. La relación SAM-SAH define el potencial de metilación de una célula [5]. La hidrólisis de SAH conduce a la formación de homocisteína y adenosina [6]. Esta homocisteína se puede utilizar de dos formas:

En caso de deficiencia de metionina, la homocisteína se puede volver a metilar para formar metionina [6]. La enzima N5, N10-metilentetrahidrofolato reductasa convierte la homocisteína en metionina [2].

En presencia de suficiente metionina, la homocisteína se usa en cambio para producir cisteína [6]. La cistationina-β-sintasa es una enzima (con piridoxina (vitamina B6) como cofactor esencial) que convierte la homocisteína en cisteína [2]. La homocisteína se sintetiza a partir del aminoácido esencial metionina, por lo que la cisteína no es un aminoácido esencial siempre que se disponga de suficiente metionina [6].

Base bioquímica de la hiperhomocisteinemia.

Si bien el presente análisis proporcionará una idea de la causa y efecto de la hiperhomocisteinemia y las enfermedades cardiovasculares, el papel potencial de la homocisteína nutricional es excelente y los lectores pueden consultar otros artículos que tratan sobre terapias nutricionales para controlar la homocisteína.

La definición de hiperhomocisteinemia difiere entre los estudios [2]. La hiperhomocisteinemia se define como una condición médica caracterizada por un nivel anormalmente alto (por encima de 15 µmol / L) de homocisteína en la sangre [7]. La concentración total de homocisteína en el plasma de seres humanos sanos (en ayunas) es baja y su nivel está entre 5,0 y 15,0 μmol / L cuando se evalúa con el uso de HPLC, o 5,0-12,0 μmol / l cuando se utilizan métodos de inmunoensayo [8]. Cuando el nivel está entre 16-30 µmol / L se clasifica como moderado, 31-100 µmol / L se considera intermedio y un valor superior a 100 µmol / L se clasifica como hiperhomocisteinemia grave [4]. Hay dos tipos de hiperhomocisteinemia: (1) las formas raras pero graves se deben a mutaciones genéticas importantes de las enzimas implicadas en el metabolismo de la homocisteína (2) las formas más comunes causan niveles de homocisteína moderadamente elevados relacionados con una patogénesis como factores genéticos y ambientales [2].

La hiperhomocisteinemia puede deberse a defectos genéticos de las enzimas implicadas en el metabolismo de la homocisteína. Las enzimas involucradas pueden ser 5, 10-metilen tetrahidrofolato reductasa, metionina sintasa y cistationina-β-sintasa [9]. El más común que se detecta en todo el mundo y tiene una alta incidencia en diferentes poblaciones es el polimorfismo de un solo nucleótido de la 5,10-metilen tetrahidrofolato reductasa que se ha asociado con hiperhomocisteinemia leve (13-24 μM) y moderada (25-60 μM). [9]. Hankey y col. [4] declaró que el defecto enzimático más común asociado con la homocisteína total moderadamente elevada es una mutación puntual (sustitución de C a T en el nucleótido 677) en la región codificante del gen para MTHFR, que se asocia con una variante de MTHFR termolábil. que tiene aproximadamente la mitad de la actividad normal [4]. Se cree que la más común de las causas genéticas de hiperhomocisteinemia severa y homocistinuria clásica (homocistinuria congénita) es la deficiencia homocigótica de CβS (cistationina-β-sintasa) que da como resultado un aumento de hasta 40 veces en la homocisteína total en ayunas. Otras causas más raras de hiperhomocisteinemia grave se consideran deficiencia homocigótica de MTHFR, deficiencia de metionina sintasa y actividad alterada de metionina sintasa debido a trastornos genéticos de la vitamina B12 metabolismo [4].

La hiperhomocisteinemia también puede deberse a deficiencias nutricionales de folato, vitamina B6y vitamina B12 [9]. Niveles sanguíneos de ácido fólico, vitamina B12 y en menor medida, vitamina B6 están relacionados inversamente con la homocisteína total, por lo que una persona con una deficiencia nutricional que conduce a concentraciones sanguíneas bajas de los mencionados anteriormente tiene un mayor riesgo de hiperhomocisteinemia [4, 9]. Se cree que varias enfermedades como la disfunción renal y tiroidea, el cáncer, la psoriasis y la diabetes, así como diversas drogas, el alcohol, el tabaco, el café, la vejez y la menopausia, se asocian con concentraciones de homocisteína moderadamente elevadas [2]. Un aumento de la creatinina sérica también conduce a un aumento de la homocisteína total en ayunas [4]. La principal vía de eliminación de la homocisteína del plasma es el riñón, y el aumento se debe al metabolismo defectuoso de la homocisteína en el riñón [4].Los niveles totales de homocisteína son considerablemente más altos en pacientes con enfermedad renal crónica que las concentraciones moderadamente elevadas que se encuentran comúnmente en pacientes con enfermedad vascular aterotrombótica, y esta puede ser la causa probable que contribuya a la alta incidencia de complicaciones vasculares en pacientes con enfermedad renal crónica. fracaso [4]. Las concentraciones plasmáticas de homocisteína pueden aumentar con diversos fármacos y enfermedades que interfieren con el folato y la vitamina B6, y B12 metabolismo, por lo que una concentración anormal de homocisteína puede tener un uso probable como ayuda de diagnóstico para algunas de estas condiciones [4].

Ha habido indicios de una correlación significativa entre la hiperhomocisteinemia y la enfermedad cardiovascular y sus complicaciones, como ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares [8]. Se cree que la hiperhomocisteinemia produce daño de las células endoteliales, reducción de la flexibilidad de los vasos y altera el proceso de hemostasia [8]. La hiperhomocisteinemia puede conducir a un aumento de los efectos adversos de factores de riesgo como la hipertensión, el tabaquismo, el metabolismo de lípidos y lipoproteínas, así como la promoción del desarrollo de inflamación [8]. La prevalencia de hiperhomocisteinemia puede variar significativamente entre poblaciones y muy probablemente dependa también de la edad, la dieta y los antecedentes genéticos [2]. El aumento de la edad, el sexo masculino, el tabaquismo, el consumo de café, la hipertensión arterial, el perfil lipídico desfavorable, la creatinina elevada y la alimentación inadecuada son algunos de los factores asociados con el aumento de los niveles de homocisteína [10]. Por otro lado, actividad física, consumo moderado de alcohol, buen folato y vitamina B12 el estado se asocia con niveles más bajos de homocisteína. Los vegetarianos pueden tener un mayor riesgo de hiperhomocisteinemia debido a un nivel bajo de vitamina B en plasma12 niveles, pero es probable que la diferencia sea insignificante [10].

La relación SAM-SAH define el potencial de metilación de una célula como se mencionó anteriormente. Los estados hiperhomocisteinémicos tienden a disminuir esta proporción, lo que conduce a una disminución del potencial de metilación [5]. Existe alguna evidencia que indica que la homocisteína puede conducir a una hipometilación global del ADN. También puede suprimir la transcripción de ciclina A en las células endoteliales [5]. Este es un efecto específico de un gen. En el promotor central, provoca la desmetilación de un sitio CpG y esto elimina la unión de la proteína 2 de unión a metil CpG. Esto, a su vez, limita la unión de HDAC (histonas desacetilasas). Por lo tanto, esto hace que las histonas acetiladas H3 y H4 se acumulen y repriman la expresión génica [5]. La hipometilación del ADN y la acetilación de histonas están asociadas con la cromatina permisiva transcripcional [5]. La conformación abierta de la cromatina puede permitir un mayor acceso de las proteínas represoras, lo que conduce a la supresión de la transcripción. Para tener en cuenta los cambios en apoA-1 y apoA-IV en la hiperhomocisteinemia, se han informado mecanismos reguladores epigenéticos similares [5]. Por el contrario, la hipometilación del ADN inducida por homocisteína de sus promotores hace que algunos genes se regulen, por ejemplo, la inducción de homocisteína aumenta la expresión de p66shc en las células endoteliales, y esto se correlaciona con la hipometilación del promotor, contribuyendo así al estrés oxidativo [5].

La homocisteína y el sistema nervioso

En la última década, las observaciones epidemiológicas han apuntado hacia una asociación plausible entre la hiperhomocisteinemia y los trastornos neurodegenerativos del SNC. Varios estudios demostraron que la homocisteína es capaz de desencadenar daño neuronal a través del estrés oxidativo, daño del ADN y activación de factores proapoptóticos en cultivos celulares o modelos animales [9]. En un experimento, las células de neuroblastoma SH-SY5Y fueron modificadas para actuar como células neuronales, incubándolas con ácido retinoico, lo que indujo su diferenciación hacia un fenotipo de tipo neuronal [9]. Esto fue seguido por incubación con / sin D, L-homocisteína en un rango de concentración de 20 µM a 80 µM [9]. La exposición a la homocisteína indujo una reducción de la viabilidad celular dependiente del tiempo y la concentración en comparación con los controles. La citotoxicidad más alta fue representada por la homocisteína 80 µM que produjo el 80% de la muerte celular después de 5 días de incubación [9]. También se observó una reducción significativa de la viabilidad celular al 35% después de 5 días de incubación con homocisteína 40 µM. La exposición celular a la homocisteína durante un período de 3 días no indujo ningún cambio significativo en los niveles de especies reactivas de oxígeno (ROS), pero la incubación con homocisteína durante 5 días resultó en un aumento de 4.4 veces en la producción de ROS [9]. La homocisteína desencadenó notablemente niveles significativos de estrés genotóxico que fue indicado por la evaluación de la fragmentación del ADN mediante el ensayo Comet. Pero los niveles de estrés genotóxico fueron significativos solo después de un tiempo más largo de exposición, como lo muestra el número de células Comet positivas, que aumentó significativamente solo después de 5 días de incubación con homocisteína [9]. Los niveles de ARNm de Bax y Bcl-2 en las células mostraron un aumento de dos y 14 veces, respectivamente, en el caso de 5 días de exposición a la homocisteína [9]. También fue evidente un efecto de la homocisteína dependiente del tiempo. Los niveles de ARNm para las ciclinas D1, E1 y A1 aumentaron dos, seis y cinco veces, respectivamente, en las células expuestas a homocisteína durante 3 días, pero los niveles de ARNm en el caso de la ciclina B1 no lo fueron. afectados en el período de 3 días [9]. Los niveles de ARNm de todas las ciclinas volvieron a los niveles basales después de 5 días de incubación con homocisteína. Se observó una disminución tanto en el nivel de ARNm como de proteína, de p21, otro regulador proteico clave de la muerte celular inducida por daño del ADN, después de 3 días de incubación con homocisteína, seguido de una dramática regulación positiva de p21 y síntesis de proteínas a los 5 días. Más adelante en la línea de tiempo, se observó una regulación al alza significativa de p16, concomitantemente con la reducción del 35% de pRB fosforilado [9]. Estas proteínas son reguladores de punto de control de la progresión de la fase G1-S a través de la inhibición del complejo ciclina D-cdk4 y la unión directa y el secuestro del factor de transcripción E2F, respectivamente [9]. Por tanto, esto indica la detención del ciclo celular en la fase G1 [9]. Los resultados sugieren que la exposición prolongada a concentraciones de homocisteína levemente elevadas desencadena estrés oxidativo y genotóxico en células de tipo neuronal [9].

El efecto de la homocisteína en el cerebro:

En la edad adulta, las enzimas relacionadas con el folato que participan en la síntesis de purinas y pirimidinas disminuyen casi diez veces. Por lo tanto, esto nos lleva a creer que la provisión de grupos metilo para SAM y reacciones de metilación junto con el reciclaje de homocisteína a través de la metionina sintasa puede ser una función dominante del metabolismo del folato en el cerebro adulto [11]. El cerebro tiene una capacidad limitada para el metabolismo de la homocisteína. El folato juega un papel importante en el cerebro, por lo que está en juego un mecanismo crucial para proteger al cerebro de la deficiencia de folato. El nivel de 5 tetrahidrofolato en el líquido cefalorraquídeo es 3 veces mayor que el nivel plasmático y existe un proceso activo para mantenerlo [11]. La metionina sintasa es la única enzima del cerebro (tejido neural) capaz de convertir la homocisteína en metionina. La cobalamina es un cofactor (por lo tanto, esencial) [11].

El tejido cerebral utiliza tres mecanismos para mantener un nivel bajo de homocisteína [11]:

Reciclaje eficiente a través de la metionina sintasa dependiente de cobalamina (con un suministro adecuado de cobalamina y folato),

Catabolismo a través de cistatión beta sintasa a cistatión, un producto no nocivo,

Exportación a circulación exterior [11].

En el cerebro y en otros lugares, la alteración del metabolismo de la homocisteína puede ser el resultado de un desequilibrio nutricional, defectos genéticos o como resultado de la terapia con medicamentos [11].

El efecto directo de la homocisteína en el sistema nervioso:

La acción de la homocisteína como neurotransmisor: la homocisteína y sus compuestos relacionados pueden tener un papel como agonista excitador en el subtipo NMDA de receptores de glutamato y evidencia reciente también apunta a la participación de sitios moduladores de NMDA [11]. También se ha demostrado que la homocisteína, además de actuar como un agonista parcial de los receptores de glutamato, también actúa como un antagonista parcial del sitio coagonista de glicina del receptor de NMDA [11]. En presencia de niveles normales de glicina y condiciones fisiológicas normales, la homocisteína no causa toxicidad por debajo de concentraciones milimolares. Sin embargo, en caso de traumatismo craneoencefálico o accidente cerebrovascular, hay una elevación de los niveles de glicina, en cuyo caso el efecto neurotóxico de la homocisteína como agonista supera a su efecto antagonista neuroprotector. Esto puede causar daño neuronal a través de la entrada de iones de calcio o la generación de radicales libres [11].

Un experimento de evaluación para descubrir el efecto directo de la homocisteína en el sistema nervioso central implicó la aplicación local de homocisteína mediante dos métodos diferentes de administración de fármacos al sistema nervioso central de ratas: eyección a presión e ionoforesis [12]. Se tomaron grabaciones extracelulares de neuronas de la corteza cerebral, el cerebelo y el mesencéfalo. Los registros después de cualquiera de los métodos de administración mostraron un aumento dependiente de la dosis en la actividad neuronal por D, L-homocisteína y L-glutamato en el 67% de las células probadas con ambos fármacos. La similitud en la dosis requerida de D, L-homocisteína y L-Glutamato, señala que la D, L-homocisteína parece ser tan potente como esta última. Estos datos indican que la homocisteína parece tener una acción excitadora sobre las neuronas, y este hallazgo puede explicar los síntomas neurológicos asociados con los trastornos del metabolismo de los aminoácidos [12]. Algunos estudios también sugieren que los niveles elevados de homocisteína pueden estar asociados con alteraciones en la salud mental como deterioro cognitivo, demencia, depresión, Alzheimer y enfermedad de Parkinson [2, 11].

Homocisteína y enfermedad cardiovascular

Las enfermedades cardiovasculares (ECV), como su nombre indica, forman parte de las enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos [13]. Se cree que las enfermedades cardiovasculares representan un tercio de todas las muertes en todo el mundo, y la prevalencia sigue aumentando [13]. Las enfermedades cardiovasculares se encuentran entre las enfermedades con múltiples factores contribuyentes, por lo que es difícil identificar un factor en particular por sí solo. El principal factor de relevancia para este estudio es la homocisteína. La enfermedad de las arterias coronarias es el estrechamiento u obstrucción de las arterias y los vasos que suministran oxígeno y nutrientes al corazón [10]. La gravedad de la enfermedad de las arterias coronarias se clasifica como enfermedad de vaso único, de vasos dobles y de vasos triples utilizando el sistema de puntuación de Gensini [10]. La homocisteína ha sido reconocida como un factor de riesgo ya en la década de 1990, para la presencia de enfermedad vascular aterosclerótica y estados de hipercoagulabilidad [10]. Los análisis de subgrupos realizados en un estudio también mostraron que la homocisteína elevada se asoció con un mayor riesgo de enfermedad arterial coronaria en pacientes con disfunción renal crónica [14].

Los investigadores han debatido durante mucho tiempo hasta qué punto la homocisteína debe considerarse un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares, ya que, según algunos, solo el 50% de las ECV pueden explicarse por factores de riesgo "clásicos", y dicen que los factores de riesgo "nuevos" podrían aumentar significativamente el poder predictivo de ECV [2]. Pero esto ha sido ampliamente criticado y hay otros autores que muestran que hasta tres cuartas partes de los eventos de enfermedad coronaria (CC), si no más, podrían atribuirse a factores de riesgo “clásicos” [2]. Para su uso como herramienta de detección, un factor de riesgo debe estar asociado de manera fuerte y causal con la enfermedad diana, y muchos autores dudan de que exista tal relación entre homocisteína y ECV [2].

El puntaje de riesgo de Framingham (FRS), conocido como un instrumento importante para predecir la enfermedad arterial coronaria en pacientes con factores de riesgo tradicionales, como dislipidemia, hipertensión, diabetes mellitus (DM) y tabaquismo, parece haber subestimado el riesgo de enfermedad arterial coronaria en individuos con altos niveles plasmáticos de homocisteína [15]. Las investigaciones han indicado una relación entre los niveles de homocisteína moderadamente elevados y el riesgo de ECV (enfermedades coronarias, cardíacas, cerebrovasculares y de las arterias periféricas) [2]. La mutación homocigótica de C‚S puede causar hiperhomocisteinemia grave en la que la concentración de homocisteína es hasta 40 veces superior a los niveles normales. Esta enfermedad se presenta en aproximadamente 1 de cada 100.000 nacidos vivos [2]. Cuando no se trata, se produce un evento vascular (accidente cerebrovascular, infarto de miocardio, otra complicación tromboembólica) en aproximadamente la mitad de estos pacientes antes de los 30 años [2]. Otra causa de hiperhomocisteinemia grave rara, mediada genéticamente, se debe a mutaciones homocigóticas de MTHFR. Se ha observado que las personas con estas mutaciones tienen enfermedades cardiovasculares prematuras [2]. Pero un gran metanálisis mostró la falta de una asociación estadísticamente significativa entre las mutaciones de MTHFR y la enfermedad coronaria, excepto en Oriente Medio y Japón, donde mostró significación estadística [2].

La homocisteína se conoce como un factor de riesgo independiente de aterosclerosis [16]. La arteriosclerosis se define como un daño inflamatorio continuo de la íntima arterial con aumento de la permeabilidad al plasma, depósito de lípidos plasmáticos en placas y fibrosis y calcificación de placas [15]. La correlación entre hiperhomocisteinemia y enfermedad aterosclerótica se propuso por primera vez hace más de 40 años. Fue identificado por primera vez por McCully en 1969. La aterosclerosis es el proceso patológico más común que conduce a enfermedades cardiovasculares como infarto de miocardio (IM), insuficiencia cardíaca, accidente cerebrovascular y claudicación [13]. Varios estudios transversales y de casos y controles han apuntado hacia una clara correlación entre la homocisteína sérica total y la incidencia de enfermedad vascular coronaria, carotídea y periférica [17]. Por el contrario, se llevó a cabo una revisión sistémica de 12 ensayos controlados aleatorios en 47,429 sujetos para descubrir la efectividad de las intervenciones para reducir la homocisteína. Desafortunadamente, las intervenciones para reducir la homocisteína no mostraron ningún efecto significativo sobre el infarto de miocardio, el accidente cerebrovascular o la muerte por cualquier causa en comparación con un placebo [17]. La homocisteína puede mediar en la formación de enfermedades cardiovasculares mediante varios mecanismos diferentes, como sus efectos adversos sobre el endotelio vascular y las células del músculo liso, con las alteraciones resultantes en la estructura y función arterial subclínica [18]. Algunos de los presuntos mecanismos de estos efectos incluyen un aumento de la proliferación de las células del músculo liso vascular, disfunción endotelial, daño oxidativo, aumento de la síntesis de colágeno y deterioro del material elástico de la pared arterial [18]. El examen del efecto de la homocisteína sobre la expresión de CRP y la investigación sobre el mecanismo relacionado en las células del músculo liso vascular (CMLV) reveló que la homocisteína inducía significativamente las expresiones de ARNm y proteínas de CRP en CMLV tanto in vitro como in vivo [16]. La homocisteína aumentó la expresión de la subunidad NR1 (del receptor de N-metil-D-aspartato (NMDAr)), mientras que MK-801 redujo la expresión de CRP inducida por homocisteína en las CMLV. El estudio demostró que la homocisteína es capaz de iniciar una respuesta inflamatoria en las células del músculo liso vascular estimulando la producción de CRP, que está mediada por la vía de señal NMDAr-ROS-ERK1 / 2 / p38-NF-κB. Estos hallazgos proporcionaron nuevas pruebas del papel de la homocisteína en la patogénesis de la aterosclerosis [16].

Con 70 participantes (70 pacientes sometidos a angiografía coronaria en el Hospital Kasturba, Universidad de Manipal), Shenov et al. [10] mostró que la homocisteína está implicada como un promotor aterosclerótico temprano. Los niveles de homocisteína sérica en ayunas en pacientes con EAC (enfermedad de las arterias coronarias) fueron significativamente más altos que en pacientes sin enfermedad de las arterias coronarias (p & lt 0,001) [10]. También los niveles de homocisteína se correlacionaron significativamente con el aumento de la gravedad de la enfermedad de las arterias coronarias (p & lt 0,001). Según este artículo, el mecanismo más común y plausible para un mayor riesgo de EAC es la disfunción endotelial que se cree que se produce principalmente por cambios en la distensibilidad del endotelio vascular y cambios en la coagulación plaquetaria que promueven la enfermedad cardiovascular [10]. En varios estudios in vitro, se demostró que la homocisteína desencadena la proliferación de células de músculo liso vascular. También tiene un papel en el aumento de la actividad de la HMG Co A reductasa, que a su vez aumenta la síntesis de colesterol [10]. Un nivel elevado de colesterol promueve la aterosclerosis y, por lo tanto, es un factor de riesgo de CAD. Se encontró que los niveles séricos de homocisteína eran significativamente más altos en CAD que en sujetos sin CAD. El aumento de los niveles de homocisteína en suero se correlacionó positivamente con la gravedad de la EAC [10]. Pero los autores también afirman que existe una correlación entre la homocisteína y la enfermedad de las arterias coronarias, a pesar de que todas las investigaciones, incluida esta, tienen sus limitaciones. El grosor de la íntima-media carotídea (GIM) es un marcador no invasivo bien aceptado de la aterosclerosis subclínica [19]. Se cree que el papel de la homocisteína en la disfunción endotelial está mediado por mecanismos que incluyen el estrés oxidativo, la activación del factor nuclear kb (NF-kb), la inflamación y la inhibición de la óxido nítrico sintasa endotelial (eNOS) [19]. Si bien varios estudios observacionales han informado de asociaciones positivas débiles entre la concentración total de homocisteína y el GIM carotídeo en la población no diabética, pocos estudios transversales abordan esta asociación en el contexto de la diabetes mellitus [19]. El siguiente estudio observó la correlación en el caso de pacientes diabéticos. Aunque los datos no incluyeron un grupo de control sin diabetes tipo 1, en 599 pacientes diabéticos tipo 1 de la cohorte DCCT / EDIC, los niveles plasmáticos de homocisteína total fueron similares a los establecidos para la población general y se correlacionaron con numerosos parámetros demográficos y clínicos [19 ]. En los análisis multivariados, se mantuvieron correlaciones significativas para la edad, la presión arterial diastólica y la función renal. Los niveles plasmáticos de homocisteína total también se correlacionaron con las mediciones de GIM de la carótida interna y común obtenidas aproximadamente uno y siete años después, pero no se correlacionaron con la progresión de la GIM según lo definido por la diferencia entre estas dos determinaciones [19].

Los investigadores han informado de una asociación significativa de la concentración sérica de homocisteína con diferentes índices de rigidez arterial, como la presión del pulso y la rigidez aórtica, según la evaluación de la velocidad de la onda del pulso carótido-femoral (VOP) en la población general [18]. Se encontró que la VOP carótido-femoral era significativamente mayor en el grupo de homocisteína alta que en el grupo de homocisteína normal (PAG = 0,01), sin embargo, no hubo diferencia en la PWV carótida-radial entre el grupo de homocisteína alta y el grupo de homocisteína normal [18]. El análisis de regresión lineal reveló que los niveles de homocisteína estaban significativamente relacionados con la VOP carótido-femoral (PAG & lt 0,001), mientras que no se encontró asociación con la VOP carótido-radial [18].

Los posibles mecanismos que explican la relación entre la hiperhomocisteinemia y la rigidez aórtica aún no están bien establecidos. Las principales hipótesis basadas en esta investigación son que la homocisteína juega un papel potencial en la remodelación de la pared arterial que conduce al daño vascular [18]. Este estudio, así como el anterior, también indicó que los niveles elevados de homocisteína pueden haber aumentado el estrés oxidativo y la inflamación de las células endoteliales vasculares y reducido la producción y biodisponibilidad de óxido nítrico (un factor de relajación fuerte) por el endotelio [18]. También hay una fuerte evidencia de que la oxidación es parte del mecanismo atribuido al aumento de homocisteína y aterosclerosis [10]. Por lo tanto, vemos una creencia común en muchos artículos de que podría estar en juego una respuesta inflamatoria.

En un estudio experimental en cerdos pequeños, se descubrió que la hiperhomocisteinemia leve causaba un deterioro arterial dependiente del sitio de la estructura elástica que implicaba la elastólisis relacionada con metaloproteinasas [18].

También se ha demostrado que la hiperhomocisteinemia se asocia con un mayor riesgo de trombosis venosa [2]. El aumento del nivel de homocisteína ha mostrado una predilección por la promoción de la adhesión plaquetaria a las células endoteliales y también se ha asociado con niveles más altos de factores protrombóticos, por ejemplo, β-tromboglobulina, activador del plasminógeno tisular y factor VIIc [18]. Estos conducen al aumento de la formación de trombos. Además, es posible que el aumento de la rigidez arterial en la hiperhomocisteinemia pueda atribuirse a la aterogénesis de LDL relacionada con la homocisteína, como el tamaño de partícula pequeño de LDL y su modificación oxidativa [18]. Según una investigación de Xie et al. [20] donde se trataron glóbulos rojos de adultos sanos con homocisteína (8, 20, 80, 200, 800 μmol / L) durante 24 horas, el tratamiento con homocisteína aumentó de manera dependiente la exposición a la fosfatidilserina y, en consecuencia, la actividad procoagulante de los glóbulos rojos. La homocisteína también elevó la formación de micropartículas derivadas de glóbulos rojos procoagulantes, con significación estadística de 800 µmol / L de homocisteína [20]. Los estudios in vitro indican que la homocisteína puede tener un efecto dañino sobre las células endoteliales, aumentando la coagulación y la proliferación de las células del músculo liso. Sin embargo, las dosis de homocisteína administradas en muchos estudios in vitro superan con creces los niveles patológicos de homocisteína en humanos [2]. Esto debe tenerse debidamente en cuenta en todas las investigaciones futuras que se lleven a cabo en este campo y el ajuste adecuado es una necesidad imperiosa para obtener resultados apropiados y comparables.

En un estudio separado [17] que incluyó el análisis de hombres de 65 años o más, el RI carotídeo (índice resistivo) mostró un grado significativo de asociación con la homocisteína. Los datos utilizaron el IR carotídeo como marcador sustituto de la resistencia de la arteria periférica cerebral y señalaron una asociación significativa entre el índice y los niveles de homocisteína en pacientes varones de edad avanzada con hipertensión esencial [17]. Esto indica que el aumento de la homocisteína sérica puede ser un marcador de un aumento de la IR, especialmente en pacientes de edad avanzada con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular [17]. A pesar de estas evidencias, el hecho de que los sujetos de esta investigación tuvieran 65 años o más, debe tomarse en consideración durante la especulación en términos del factor relacionado con la edad.

Si sumamos tanto los factores genéticos como los nutricionales, es posible que tengamos otro factor contribuyente a la mano. La directiva epigenética del desarrollo cardiovascular y la biología de las células madre cardiovasculares pueden estar relacionadas con la predilección por las enfermedades cardiovasculares [5]. Las exposiciones nutricionales y ambientales en el útero o durante períodos de hambruna o períodos críticos de la vida pueden causar alteraciones epigenéticas en la expresión de genes que contribuyen al riesgo de enfermedad de aterosclerosis, hipertensión, etc. más adelante en la vida [5]. Hasta cierto punto, este resultado puede ser el resultado de una deficiencia dietética de folato, vitamina B12 o colina (un precursor de betaína necesario para la metilación de la homocisteína independiente del folato) ya que son esenciales para las reacciones de metilación que pueden dirigir epigenéticamente la expresión génica [5]. Pero a la luz de esto, debemos darnos cuenta de que la suplementación con folato es una práctica común en la actualidad para las mujeres embarazadas, especialmente en los países desarrollados, mientras que las enfermedades cardiovasculares son más comunes en el mundo desarrollado que en el mundo en desarrollo.

Aunque puede ser de menor importancia, no podemos eclipsar por completo este factor. Además de formar parte del sistema de defensa antioxidante, algunas vitaminas también desempeñan un papel como cofactores enzimáticos [13]. Vitamina B6, B12 y el ácido fólico son cofactores esenciales en el metabolismo de la homocisteína-metionina. Por lo tanto, la baja disponibilidad de vitamina B (B6, B12 y ácido fólico) conduce a una alteración de la metilación de la homocisteína a metionina y, por tanto, a la acumulación de homocisteína [13]. Se encontró que el aumento de los niveles de homocisteína está asociado con resultados arterioscleróticos y riesgo de accidente cerebrovascular en personas de edad avanzada, y se considera un marcador de riesgo independiente de enfermedades cardiovasculares [13]. Sin embargo, la reducción de los niveles de homocisteína mediante la suplementación con vitamina B no logró demostrar efectos beneficiosos en las enfermedades cardiovasculares y esto se ha demostrado en muchos otros trabajos de investigación [13]. Además, se demostró que las vitaminas B reducen la homocisteína sin mejorar la disfunción endotelial o la hipercoagulabilidad [2]. Los datos recientes también parecen indicar que la homocisteína se acumula como consecuencia de un mayor estrés oxidativo asociado con la activación inmunitaria [13]. La asociación entre las enfermedades cardiovasculares y la homocisteína puede resultar de la deficiencia de vitaminas B o sólo puede alterar la reactividad vascular cuando el folato es simultáneamente bajo [2]. Por el contrario, el folato se asocia con una alteración de la reactividad vascular sin cambios en la concentración de homocisteína [2].

Es una verdad universal que la presión arterial alta o hipertensión conduce a enfermedades cardiovasculares. Existen numerosos factores que contribuyen al desarrollo de la hipertensión, pero la asociación de la homocisteína con la presión arterial merece atención porque la presión arterial puede mediar parte del efecto cardióxico de la homocisteína [21]. Existe un vínculo causal entre la homocisteína y la presión arterial y se ve reforzado por estudios experimentales y en animales que han informado de un aumento de la presión arterial como consecuencia de la hiperhomocisteinemia inducida [21]. La homocisteína puede elevar la presión arterial a través de numerosos mecanismos, como su efecto sobre la integridad del endotelio vascular [21]. La administración de homocisteína ha demostrado causar daño directo a las células endoteliales in vitro y en animales, como se indicó anteriormente. La homocisteína indujo estrés oxidativo en el endotelio y redujo el óxido nítrico disponible (un potente vasodilatador) en estudios de cultivo celular [21]. Las observaciones en seres humanos mostraron un deterioro de la vasodilatación dependiente del endotelio en la hiperhomocisteinemia temporal o crónica [21].

La homocisteína se ha asociado positivamente con la presión arterial tanto diastólica como sistólica. En caso de un aumento de la concentración de homocisteína de 5 µmol / L (aproximadamente 1 DE), la presión arterial diastólica y sistólica en los hombres aumentó en 0,5 y 0,7 mmHg, respectivamente [21]. En el caso de las mujeres, la correlación de la homocisteína y la presión arterial fue más fuerte, con un aumento de 0,7 y 1,2 mmHg en la presión arterial diastólica y sistólica, respectivamente [21].

Para permitir la no linealidad, la homocisteína se clasificó en quintiles: la tendencia en el riesgo de hipertensión con el aumento de los quintiles de homocisteína fue significativa sólo en las mujeres (p para la tendencia = 0,0001) [21]. La asociación homocisteína-enfermedad cardiovascular se fortaleció ligeramente en las mujeres, pero cuando se compararon los quintiles más alto y más bajo de homocisteína, el riesgo de hipertensión mostró un aumento de tres veces y un doble en mujeres y hombres, respectivamente [21]. La correlación de la homocisteína con la enfermedad cardiovascular prevalente se ha examinado con y sin ajuste de la presión arterial. Tras la omisión de la presión arterial, la asociación se fortaleció ligeramente en las mujeres, pero hubo poco o ningún cambio en el caso de los hombres [21].

Un artículo publicado originalmente en polaco sobre la disfunción endotelial en pacientes con hipertensión primaria e hiperhomocisteinemia tenía un contenido importante. Afirmó la amplia aceptación del hecho de que la disfunción endotelial es la base del desarrollo de enfermedades cardiovasculares, incluida la hipertensión [22]. La disfunción endotelial en forma de expansión vascular alterada es la principal preocupación con respecto a la hipertensión [22]. Junto con los efectos de la hiperhomocisteinemia mencionados anteriormente, este estudio indica que afecta adversamente la biosíntesis y función de los factores vasodilatadores en la pared vascular, lo que a su vez contribuye a la inhibición de la división celular endotelial con intensa proliferación y migración de miocitos, y deterioro de la producción extracelular. componentes de la matriz [22]. Como se mencionó anteriormente, los altos niveles de homocisteína y sus derivados se suman al proceso de modificación de las partículas de LDL y HDL, inflamación, trastornos de la coagulación y fibrinólisis [22]. La hiperhomocisteinemia puede producir efectos bioquímicos sobre el endotelio y causar daño a las células endoteliales, disfunción diastólica de los vasos y reducción de la flexibilidad debido a su influencia en la remodelación de la pared vascular [22]. Estos mecanismos pueden conducir a un aumento de la presión arterial y fortalecer el desarrollo de hipertensión y dañar los órganos del cuerpo en pacientes con esta enfermedad [22].

Por lo tanto, existe la pregunta de si la homocisteína es un biomarcador o un factor de riesgo. Las pautas actuales no han clasificado a la homocisteína como estratificación del riesgo de enfermedad cardiovascular. Los análisis de Veeranna et al. [14] validaron prospectivamente y mostraron el valor incremental del nivel de homocisteína en la predicción de eventos adversos de enfermedades cardiovasculares más allá de la FRS. Por lo tanto, este artículo afirma que la homocisteína cumple los criterios para clasificarla como un marcador "novedoso" [14]. Aunque la reducción de los niveles de homocisteína en personas con enfermedad cardiovascular preexistente no ha mostrado ningún beneficio, los medicamentos como parte de una estrategia de prevención primaria deben evaluarse más a fondo para su confirmación [14]. Por tanto, parece injusto subestimar la utilidad de la homocisteína en la predicción del riesgo de enfermedad cardiovascular únicamente porque las intervenciones para reducir los niveles plasmáticos de homocisteína no han mostrado un resultado favorable con respecto al riesgo de incidencia de enfermedad cardiovascular [14]. Sin embargo, siempre hay espacio para más investigaciones para validar la homocisteína como factor de riesgo y esto es absolutamente necesario en aras de una evidencia sólida.

Por otro lado, este problema puede resultar alarmante. Algunos estudios recientes sugieren que los niveles de homocisteína pueden aumentar como consecuencia de la aparición de una enfermedad cardiovascular y / o debido a la presencia de aterosclerosis [2]. Los sujetos con función renal reducida mostraron concentraciones elevadas de homocisteína, lo que sugirió que la enfermedad vascular puede alterar la función renal, lo que a su vez conduce a hiperhomocisteinemia [2]. Pero otros hallazgos mostraron que la hiperhomocisteinemia es un predictor de enfermedad cardiovascular en pacientes con insuficiencia renal así como en receptores de trasplante renal crónico estable independientemente de la función renal y esto contradice la suposición de que la hiperhomocisteinemia es causada por disfunción renal [2].

Si bien es posible que la abundancia de estudios publicados que muestran una correlación positiva refleje un sesgo de publicación, también es probable que los estudios negativos sean falsos negativos debido a una falta de poder metodológico o estadístico o un error aleatorio [4]. Una revisión sistemática de estudios con los mismos tipos de pacientes y controles y los mismos métodos y eventos de resultado puede contribuir a una estimación más precisa de la asociación entre homocisteína y riesgo vascular [4]. Además, como se discutió anteriormente, los numerosos resultados positivos de estudios retrospectivos pueden haber sido el resultado de un sesgo constante, ya que los niveles de homocisteína generalmente se midieron después del evento vascular agudo y esa podría ser la razón detrás de los niveles más altos de homocisteína [4]. Esto es bastante posible, ya que se ha señalado que es un problema en la mayoría de los artículos y se ha especulado en muchos casos.

En un esfuerzo por ver una relación de causa y efecto, llevamos a cabo experimentos en ratas de control y en ratas espontáneamente hipertensas (SHR) de 10 semanas. Las ratas se anestesiaron y se insertó una sonda de microdiálisis en el núcleo paraventricular. A continuación, se aspiró el líquido para la estimación de catecolaminas. La Figura 2 muestra que la concentración de catecolaminas fue mayor en ratas SHR. Una vez que se infundió la homocisteína a través de esta sonda, el nivel fue significativamente mayor en ratas SHR en comparación con los animales de control (Figura 3). Los animales SHR mostraron contractilidad cardíaca deprimida. La Tabla 1 muestra el dP / dt ventricular en ratas SHR de control y propensas a apoplejía; los valores están significativamente deprimidos en ratas experimentales. Nuestros resultados son consistentes con la opinión de que la homocisteína a través de la liberación de catecolaminas puede producir un efecto perjudicial en el cerebro y el sistema cardiovascular.

Concentración de noradrenalina (nmol / L) en núcleo paraventricular. Valor medio de 6 experimentos (* valor p & lt 0,05).


Homocisteína, vitaminas B y deterioro cognitivo

La homocisteína total en plasma (tHcy) moderadamente elevada es un factor de riesgo modificable fuerte para la demencia vascular y la enfermedad de Alzheimer. De manera prospectiva, la tHcy elevada se asocia con deterioro cognitivo, daño de la sustancia blanca, atrofia cerebral, ovillos neurofibrilares y demencia. La mayoría de los ensayos de reducción de la homocisteína con folato y vitaminas B6 y / o B12 probados como agentes protectores contra el deterioro cognitivo estaban mal diseñados al incluir sujetos que probablemente no se beneficiarían durante el período del ensayo. Por el contrario, los ensayos en sujetos de alto riesgo, que han tenido en cuenta el estado basal de vitamina B, muestran una desaceleración del deterioro cognitivo y de la atrofia en regiones críticas del cerebro, resultados que son consistentes con la modificación del proceso de la enfermedad de Alzheimer. La homocisteína puede interactuar con factores de riesgo y factores de protección, identificando así a las personas en riesgo pero también proporcionando estrategias potenciales para la intervención temprana. Se deben promover medidas de salud pública para frenar el deterioro cognitivo en las personas que están en riesgo de demencia, y se necesitan más ensayos para ver si las intervenciones simples con nutrientes pueden prevenir la progresión a la demencia.


RESULTADOS

Se reclutó un total de 186 sujetos ABC21 y 148 ABC36. Los datos de 3 sujetos (todos ABC21) se eliminaron antes del análisis porque las concentraciones de vitamina B-12 en sangre (2 sujetos) o folato (1 sujeto) eran mayores que los límites preestablecidos para la exclusión.

La media de homocisteína plasmática, vitamina B-12 plasmática y concentraciones plasmáticas y de folato de glóbulos rojos de los sujetos ABC21 y ABC36 se presentan en la Tabla 1. MANOVA detectó una diferencia general en las concentraciones de biomarcadores en sangre entre cohortes (traza de Hotelling = 0,11, PAG & lt 0,001). El análisis univariado de varianza (ANOVA) localizó la fuente de esta diferencia como mayores concentraciones plasmáticas de homocisteína en la cohorte de nacimiento de 1921. No se detectaron diferencias significativas entre las cohortes en las concentraciones plasmáticas o de glóbulos rojos de ácido fólico o en las concentraciones plasmáticas de vitamina B-12.

Biomarcadores de plasma y glóbulos rojos en 2 cohortes de nacimiento de Aberdeen (ABC21 y ABC36) analizados en 1999-2000 1

Biomarcador. ABC21 (norte = 183) . ABC36 (norte = 148) .
Homocisteína plasmática (nmol / L) 108.5 (101.3, 115.4) 88.0 (82.8, 93.2) 2
Vitamina B-12 en plasma (pmol / L) 280.0 (263.5, 296.1) 291.5 (275.9, 307.2)
Folato plasmático (nmol / L) 16.8 (15.6, 17.9) 17.7 (16.3, 19.0)
Folato de glóbulos rojos (μg / g de proteína) 1.04 (0.98, 1.1) 0.98 (0.92, 1.04)
Biomarcador. ABC21 (norte = 183) . ABC36 (norte = 148) .
Homocisteína plasmática (nmol / L) 108.5 (101.3, 115.4) 88.0 (82.8, 93.2) 2
Vitamina B-12 en plasma (pmol / L) 280.0 (263.5, 296.1) 291.5 (275.9, 307.2)
Folato en plasma (nmol / L) 16.8 (15.6, 17.9) 17.7 (16.3, 19.0)
Folato de glóbulos rojos (μg / g de proteína) 1.04 (0.98, 1.1) 0.98 (0.92, 1.04)

Valores reales (en lugar de valores transformados) significativamente diferentes de ABC21, PAG & lt 0,0001 (ANOVA univariado).

Biomarcadores de plasma y glóbulos rojos en 2 cohortes de nacimiento de Aberdeen (ABC21 y ABC36) analizados en 1999-2000 1

Biomarcador. ABC21 (norte = 183) . ABC36 (norte = 148) .
Homocisteína plasmática (nmol / L) 108.5 (101.3, 115.4) 88.0 (82.8, 93.2) 2
Vitamina B-12 en plasma (pmol / L) 280.0 (263.5, 296.1) 291.5 (275.9, 307.2)
Folato en plasma (nmol / L) 16.8 (15.6, 17.9) 17.7 (16.3, 19.0)
Folato de glóbulos rojos (μg / g de proteína) 1.04 (0.98, 1.1) 0.98 (0.92, 1.04)
Biomarcador. ABC21 (norte = 183) . ABC36 (norte = 148) .
Homocisteína plasmática (nmol / L) 108.5 (101.3, 115.4) 88.0 (82.8, 93.2) 2
Vitamina B-12 en plasma (pmol / L) 280.0 (263.5, 296.1) 291.5 (275.9, 307.2)
Folato plasmático (nmol / L) 16.8 (15.6, 17.9) 17.7 (16.3, 19.0)
Folato de glóbulos rojos (μg / g de proteína) 1.04 (0.98, 1.1) 0.98 (0.92, 1.04)

Valores reales (en lugar de valores transformados) significativamente diferentes de ABC21, PAG & lt 0,0001 (ANOVA univariado).

Se observaron relaciones inversas significativas entre la homocisteína y las concentraciones de folato en plasma y glóbulos rojos y vitamina B-12 en plasma en ambas cohortes (Tabla 2). En ambas cohortes, se encontraron correlaciones positivas entre las concentraciones sanguíneas de vitamina B.

Correlaciones entre los biomarcadores y las puntuaciones de las pruebas psicológicas en 2 cohortes de nacimiento de Aberdeen (ABC21 y ABC36) evaluadas en 1999-2000 1

. Homocisteína. Vitamina B12 . Folato plasmático. Folato de glóbulos rojos.
Vitamina B12
ABC21 (norte = 183) −0.35 2
ABC36 (norte = 148) −0.24 2
Folato plasmático
ABC21 (norte = 183) −0.40 20.26 2
ABC36 (norte = 148) −0.55 20.21 2
Folato de glóbulos rojos
ABC21 (norte = 183) −0.311 20.39 20.58 2
ABC36 (norte = 148) −0.25 20.11 0.35 2
CI de la niñez (MHT 1)
ABC21 (norte = 183) 0.08 0.05 0.04
ABC36 (norte = 148) 0.05 −0.04 0.04
MMSE
ABC21 (norte = 165) −0.15 0.24 20.20 30.13
ABC36 (norte = 144) 0.04 0.03 0.00 −0.03
NART
ABC21 (norte = 133) −0.10 0.15 0.19 30.14
ABC36 (norte = 144) 0.01 0.01 0.16 0.08
RPM
ABC21 (norte = 130) −0.22 30.10 0.06 0.06
ABC36 (norte = 137) −0.03 0.02 0.15 0.09
AVLT
ABC21 (norte = 121) −0.08 0.03 0.19 30.05
ABC36 (norte = 134) −0.12 0.00 0.03 0.07
BD
ABC21 (norte = 107) −0.27 2−0.06 0.06 0.02
ABC36 (norte = 118) −0.06 0.03 0.24 30.18
DS
ABC21 (norte = 113) −0.25 2−0.03 0.19 30.19 3
ABC36 (norte = 120) 0.00 0.10 0.14 0.08
. Homocisteína. Vitamina B12 . Folato plasmático. Folato de glóbulos rojos.
Vitamina B12
ABC21 (norte = 183) −0.35 2
ABC36 (norte = 148) −0.24 2
Folato plasmático
ABC21 (norte = 183) −0.40 20.26 2
ABC36 (norte = 148) −0.55 20.21 2
Folato de glóbulos rojos
ABC21 (norte = 183) −0.311 20.39 20.58 2
ABC36 (norte = 148) −0.25 20.11 0.35 2
CI de la niñez (MHT 1)
ABC21 (norte = 183) 0.08 0.05 0.04
ABC36 (norte = 148) 0.05 −0.04 0.04
MMSE
ABC21 (norte = 165) −0.15 0.24 20.20 30.13
ABC36 (norte = 144) 0.04 0.03 0.00 −0.03
NART
ABC21 (norte = 133) −0.10 0.15 0.19 30.14
ABC36 (norte = 144) 0.01 0.01 0.16 0.08
RPM
ABC21 (norte = 130) −0.22 30.10 0.06 0.06
ABC36 (norte = 137) −0.03 0.02 0.15 0.09
AVLT
ABC21 (norte = 121) −0.08 0.03 0.19 30.05
ABC36 (norte = 134) −0.12 0.00 0.03 0.07
BD
ABC21 (norte = 107) −0.27 2−0.06 0.06 0.02
ABC36 (norte = 118) −0.06 0.03 0.24 30.18
DS
ABC21 (norte = 113) −0.25 2−0.03 0.19 30.19 3
ABC36 (norte = 120) 0.00 0.10 0.14 0.08

IQ, cociente de inteligencia MHT, Prueba de Moray House MMSE, Mini Examen del Estado Mental NART, Prueba Nacional de Lectura de Adultos RPM, Matrices Progresivas AVLT de Raven, Prueba de Aprendizaje Auditivo Verbal BD, subprueba de diseño de bloques DS, subprueba de símbolo de dígitos.

Correlaciones entre los biomarcadores y las puntuaciones de las pruebas psicológicas en 2 cohortes de nacimiento de Aberdeen (ABC21 y ABC36) evaluadas en 1999-2000 1

. Homocisteína. Vitamina B12 . Folato plasmático. Folato de glóbulos rojos.
Vitamina B12
ABC21 (norte = 183) −0.35 2
ABC36 (norte = 148) −0.24 2
Folato plasmático
ABC21 (norte = 183) −0.40 20.26 2
ABC36 (norte = 148) −0.55 20.21 2
Folato de glóbulos rojos
ABC21 (norte = 183) −0.311 20.39 20.58 2
ABC36 (norte = 148) −0.25 20.11 0.35 2
CI de la niñez (MHT 1)
ABC21 (norte = 183) 0.08 0.05 0.04
ABC36 (norte = 148) 0.05 −0.04 0.04
MMSE
ABC21 (norte = 165) −0.15 0.24 20.20 30.13
ABC36 (norte = 144) 0.04 0.03 0.00 −0.03
NART
ABC21 (norte = 133) −0.10 0.15 0.19 30.14
ABC36 (norte = 144) 0.01 0.01 0.16 0.08
RPM
ABC21 (norte = 130) −0.22 30.10 0.06 0.06
ABC36 (norte = 137) −0.03 0.02 0.15 0.09
AVLT
ABC21 (norte = 121) −0.08 0.03 0.19 30.05
ABC36 (norte = 134) −0.12 0.00 0.03 0.07
BD
ABC21 (norte = 107) −0.27 2−0.06 0.06 0.02
ABC36 (norte = 118) −0.06 0.03 0.24 30.18
DS
ABC21 (norte = 113) −0.25 2−0.03 0.19 30.19 3
ABC36 (norte = 120) 0.00 0.10 0.14 0.08
. Homocisteína. Vitamina B12 . Folato plasmático. Folato de glóbulos rojos.
Vitamina B12
ABC21 (norte = 183) −0.35 2
ABC36 (norte = 148) −0.24 2
Folato plasmático
ABC21 (norte = 183) −0.40 20.26 2
ABC36 (norte = 148) −0.55 20.21 2
Folato de glóbulos rojos
ABC21 (norte = 183) −0.311 20.39 20.58 2
ABC36 (norte = 148) −0.25 20.11 0.35 2
CI de la niñez (MHT 1)
ABC21 (norte = 183) 0.08 0.05 0.04
ABC36 (norte = 148) 0.05 −0.04 0.04
MMSE
ABC21 (norte = 165) −0.15 0.24 20.20 30.13
ABC36 (norte = 144) 0.04 0.03 0.00 −0.03
NART
ABC21 (norte = 133) −0.10 0.15 0.19 30.14
ABC36 (norte = 144) 0.01 0.01 0.16 0.08
RPM
ABC21 (norte = 130) −0.22 30.10 0.06 0.06
ABC36 (norte = 137) −0.03 0.02 0.15 0.09
AVLT
ABC21 (norte = 121) −0.08 0.03 0.19 30.05
ABC36 (norte = 134) −0.12 0.00 0.03 0.07
BD
ABC21 (norte = 107) −0.27 2−0.06 0.06 0.02
ABC36 (norte = 118) −0.06 0.03 0.24 30.18
DS
ABC21 (norte = 113) −0.25 2−0.03 0.19 30.19 3
ABC36 (norte = 120) 0.00 0.10 0.14 0.08

IQ, cociente de inteligencia MHT, Prueba de Moray House MMSE, Mini Examen del Estado Mental NART, Prueba Nacional de Lectura de Adultos RPM, Matrices Progresivas AVLT de Raven, Prueba de Aprendizaje Auditivo Verbal BD, subprueba de diseño de bloques DS, subprueba de símbolo de dígitos.

MANOVA mostró una diferencia general entre las cohortes en el rendimiento de las pruebas cognitivas (PAG & lt 0,001 Tabla 3). El ANOVA univariado mostró que la cohorte ABC36 se desempeñó mejor que la cohorte ABC21 en AVLT, subprueba BD, subprueba DS, MMSE y RPM. No hubo diferencias significativas entre las cohortes en las puntuaciones del NART. Después de que se ingresó el sexo en el modelo, las diferencias generales de cohorte persistieron en las variables nutricionales y cognitivas (PAG & lt 0,001). Estos se identificaron en la cohorte ABC21 como mayores concentraciones de homocisteína, concentraciones más bajas de vitamina B-12 y puntuaciones más bajas en las subpruebas MMSE, RPM, AVLT, BD y subprueba DS.

Puntajes de pruebas psicológicas en 2 cohortes de nacimiento de Aberdeen (ABC21 y ABC36) evaluadas en 1932-1947 y 1999-2000 1

Puntaje de prueba psicológica. ABC21. ABC36.
CI de la niñez, 1932-1947 (MHT 1) 98.9 (96.8, 101.1) [183] 101.3 (98.8, 103.8) [148]
NART 32.5 (31.1, 33.9) [133] 31.7 (30.3, 33.1) [144]
MMSE 28.2 (28.0, 28.4) [165] 28.9 (28.7, 29.2) [144] 2
RPM 28.5 (27.0, 30.0) [130] 35.8 (34.3, 37.4) [137] 2
AVLT 50.9 (48.6, 53.2) [121] 57.2 (55.1, 59.3) [134] 2
BD 19.1 (17.8, 20.4) [107] 25.4 (23.9, 26.9) [118] 2
DS 33.4 (31.5, 35.3) [113] 43.6 (41.6, 45.6) [120] 2
Puntaje de prueba psicológica. ABC21. ABC36.
CI de la infancia, 1932-1947 (MHT 1) 98.9 (96.8, 101.1) [183] 101.3 (98.8, 103.8) [148]
NART 32.5 (31.1, 33.9) [133] 31.7 (30.3, 33.1) [144]
MMSE 28.2 (28.0, 28.4) [165] 28.9 (28.7, 29.2) [144] 2
RPM 28.5 (27.0, 30.0) [130] 35.8 (34.3, 37.4) [137] 2
AVLT 50.9 (48.6, 53.2) [121] 57.2 (55.1, 59.3) [134] 2
BD 19.1 (17.8, 20.4) [107] 25.4 (23.9, 26.9) [118] 2
DS 33.4 (31.5, 35.3) [113] 43.6 (41.6, 45.6) [120] 2

X IC del 95% entre paréntesis norte entre paréntesis. IQ, cociente de inteligencia MHT, Prueba de Moray House NART, Prueba Nacional de Lectura de Adultos MMSE, Mini Examen del Estado Mental RPM, Matrices Progresivas AVLT de Raven, Prueba de Aprendizaje Auditivo Verbal BD, subprueba de diseño de bloques DS, subprueba de símbolo de dígitos.

Significativamente diferente de ABC21, PAG & lt 0,0001 (ANOVA univariado).

Puntajes de pruebas psicológicas en 2 cohortes de nacimiento de Aberdeen (ABC21 y ABC36) evaluadas en 1932-1947 y 1999-2000 1

Puntaje de prueba psicológica. ABC21. ABC36.
CI de la infancia, 1932-1947 (MHT 1) 98.9 (96.8, 101.1) [183] 101.3 (98.8, 103.8) [148]
NART 32.5 (31.1, 33.9) [133] 31.7 (30.3, 33.1) [144]
MMSE 28.2 (28.0, 28.4) [165] 28.9 (28.7, 29.2) [144] 2
RPM 28.5 (27.0, 30.0) [130] 35.8 (34.3, 37.4) [137] 2
AVLT 50.9 (48.6, 53.2) [121] 57.2 (55.1, 59.3) [134] 2
BD 19.1 (17.8, 20.4) [107] 25.4 (23.9, 26.9) [118] 2
DS 33.4 (31.5, 35.3) [113] 43.6 (41.6, 45.6) [120] 2
Puntaje de prueba psicológica. ABC21. ABC36.
CI de la niñez, 1932-1947 (MHT 1) 98.9 (96.8, 101.1) [183] 101.3 (98.8, 103.8) [148]
NART 32.5 (31.1, 33.9) [133] 31.7 (30.3, 33.1) [144]
MMSE 28.2 (28.0, 28.4) [165] 28.9 (28.7, 29.2) [144] 2
RPM 28.5 (27.0, 30.0) [130] 35.8 (34.3, 37.4) [137] 2
AVLT 50.9 (48.6, 53.2) [121] 57.2 (55.1, 59.3) [134] 2
BD 19.1 (17.8, 20.4) [107] 25.4 (23.9, 26.9) [118] 2
DS 33.4 (31.5, 35.3) [113] 43.6 (41.6, 45.6) [120] 2

X IC del 95% entre paréntesis norte entre paréntesis. IQ, cociente de inteligencia MHT, Prueba de Moray House NART, Prueba Nacional de Lectura de Adultos MMSE, Mini Examen del Estado Mental RPM, Matrices Progresivas AVLT de Raven, Prueba de Aprendizaje Auditivo Verbal BD, subprueba de diseño de bloques DS, subprueba de símbolo de dígitos.

Significativamente diferente de ABC21, PAG & lt 0,0001 (ANOVA univariado).

Las correlaciones entre las concentraciones de biomarcadores en sangre y las puntuaciones de las pruebas cognitivas también se muestran en la Tabla 2. Tenga en cuenta que el número de sujetos varía en la tabla porque no todos los sujetos completaron todas las pruebas cognitivas. Todos los tamaños del efecto fueron pequeños a medianos. Se observó una relación positiva en la cohorte ABC21 entre el folato plasmático y la vitamina B-12 plasmática y la puntuación MMSE (r = 0,20 y 0,24, respectivamente). El folato plasmático se asoció positivamente con la puntuación NART (r = 0,19). Hubo una relación negativa entre la puntuación de RPM y la homocisteína plasmática (r = –0,22). El folato se asoció positivamente con AVLT (r = 0,19) y subprueba de DS (r = 0,19) puntuaciones. La homocisteína se asoció negativamente con el síndrome de Down (r = –0,25) y BD (r = –0,27) puntuaciones de las subpruebas. En la cohorte ABC36, el folato plasmático se asoció positivamente con la puntuación de la subprueba de BD (r = 0.24).

Las correlaciones entre las concentraciones de biomarcadores en sangre y las puntuaciones de las pruebas cognitivas después del ajuste de la contribución del CI infantil a las puntuaciones cognitivas en la vejez se muestran en la Tabla 4. Estas asociaciones ajustadas estiman la contribución de los biomarcadores individuales al cambio de por vida en la función cognitiva. Las correlaciones parciales en ambas cohortes fortalecieron las asociaciones entre la vitamina B-12 plasmática y el folato y las puntuaciones de MMSE y NART, respectivamente, pero debilitaron las que existían entre el folato de los glóbulos rojos y la puntuación de la subprueba de DS.

Correlaciones parciales entre los biomarcadores y las puntuaciones de las pruebas psicológicas en 2 cohortes de nacimiento de Aberdeen (ABC21 y ABC36) después del control del cociente intelectual infantil 1

Puntajes de pruebas psicológicas. Homocisteína. Vitamina B12 . Folato plasmático. Folato de glóbulos rojos.
MMSE
ABC21 (norte = 165) −0.18 20.23 30.19 20.09
ABC36 (norte = 144) −0.063 0.050 0.020 −0.046
NART
ABC21 (norte = 133) −0.16 0.18 20.24 30.12
ABC36 (norte = 144) −0.035 0.043 0.162 0.039
RPM
ABC21 (norte = 130) −0.24 30.10 0.05 0.04
ABC36 (norte = 137) −0.076 0.073 0.133 0.063
AVLT
ABC21 (norte = 121) −0.10 0.03 0.19 20.04
ABC36 (norte = 134) −0.156 0.022 0.008 0.038
BD
ABC21 (norte = 107) −0.29 3−0.07 0.07 0.01
ABC36 (norte = 118) −0.110 0.097 0.24 30.185
DS
ABC21 (norte = 113) −0.29 3−0.03 0.19 20.09
ABC36 (norte = 120) −0.051 0.159 0.111 0.031
Puntajes de pruebas psicológicas. Homocisteína. Vitamina B12 . Folato plasmático. Folato de glóbulos rojos.
MMSE
ABC21 (norte = 165) −0.18 20.23 30.19 20.09
ABC36 (norte = 144) −0.063 0.050 0.020 −0.046
NART
ABC21 (norte = 133) −0.16 0.18 20.24 30.12
ABC36 (norte = 144) −0.035 0.043 0.162 0.039
RPM
ABC21 (norte = 130) −0.24 30.10 0.05 0.04
ABC36 (norte = 137) −0.076 0.073 0.133 0.063
AVLT
ABC21 (norte = 121) −0.10 0.03 0.19 20.04
ABC36 (norte = 134) −0.156 0.022 0.008 0.038
BD
ABC21 (norte = 107) −0.29 3−0.07 0.07 0.01
ABC36 (norte = 118) −0.110 0.097 0.24 30.185
DS
ABC21 (norte = 113) −0.29 3−0.03 0.19 20.09
ABC36 (norte = 120) −0.051 0.159 0.111 0.031

MMSE, Mini Examen del Estado Mental NART, Prueba Nacional de Lectura de Adultos RPM, Matrices Progresivas AVLT de Raven, Prueba de Aprendizaje Auditivo Verbal BD, subprueba de diseño de bloques DS, subprueba de símbolo de dígitos.

Correlaciones parciales entre los biomarcadores y las puntuaciones de las pruebas psicológicas en 2 cohortes de nacimiento de Aberdeen (ABC21 y ABC36) después del control del cociente intelectual infantil 1

Puntajes de pruebas psicológicas. Homocisteína. Vitamina B12 . Folato plasmático. Folato de glóbulos rojos.
MMSE
ABC21 (norte = 165) −0.18 20.23 30.19 20.09
ABC36 (norte = 144) −0.063 0.050 0.020 −0.046
NART
ABC21 (norte = 133) −0.16 0.18 20.24 30.12
ABC36 (norte = 144) −0.035 0.043 0.162 0.039
RPM
ABC21 (norte = 130) −0.24 30.10 0.05 0.04
ABC36 (norte = 137) −0.076 0.073 0.133 0.063
AVLT
ABC21 (norte = 121) −0.10 0.03 0.19 20.04
ABC36 (norte = 134) −0.156 0.022 0.008 0.038
BD
ABC21 (norte = 107) −0.29 3−0.07 0.07 0.01
ABC36 (norte = 118) −0.110 0.097 0.24 30.185
DS
ABC21 (norte = 113) −0.29 3−0.03 0.19 20.09
ABC36 (norte = 120) −0.051 0.159 0.111 0.031
Puntajes de pruebas psicológicas. Homocisteína. Vitamina B12 . Folato plasmático. Folato de glóbulos rojos.
MMSE
ABC21 (norte = 165) −0.18 20.23 30.19 20.09
ABC36 (norte = 144) −0.063 0.050 0.020 −0.046
NART
ABC21 (norte = 133) −0.16 0.18 20.24 30.12
ABC36 (norte = 144) −0.035 0.043 0.162 0.039
RPM
ABC21 (norte = 130) −0.24 30.10 0.05 0.04
ABC36 (norte = 137) −0.076 0.073 0.133 0.063
AVLT
ABC21 (norte = 121) −0.10 0.03 0.19 20.04
ABC36 (norte = 134) −0.156 0.022 0.008 0.038
BD
ABC21 (norte = 107) −0.29 3−0.07 0.07 0.01
ABC36 (norte = 118) −0.110 0.097 0.24 30.185
DS
ABC21 (norte = 113) −0.29 3−0.03 0.19 20.09
ABC36 (norte = 120) −0.051 0.159 0.111 0.031

MMSE, Mini Examen del Estado Mental NART, Prueba Nacional de Lectura de Adultos RPM, Matrices Progresivas AVLT de Raven, Prueba de Aprendizaje Auditivo Verbal BD, subprueba de diseño de bloques DS, subprueba de símbolo de dígitos.


La importancia fisiológica de la homocisteína en la salud de la mujer

La homocisteína es un aminoácido que contiene azufre producido por la desmetilación intracelular del aminoácido esencial, la metionina. La homocisteína tiene tres funciones metabólicas dentro del cuerpo humano: primero, ser remetilada en metionina, segundo, ingresar a la vía biosintética de la cisteína y tercero, ser liberada al medio extracelular (sangre y orina). La tercera función metabólica es la causa directa de concentraciones elevadas de homocisteína en orina y plasma. Se ha identificado hiperhomocisteinemia (niveles elevados de homocisteína) en numerosas afecciones y estados patológicos que incluyen enfermedades cardiovasculares (aterosclerosis y trombosis), complicaciones del embarazo, psoriasis, deterioro cognitivo en ancianos, trastornos mentales, defectos del tubo neural y defectos de nacimiento. Se ha demostrado que los niveles de homocisteína están influenciados por varios factores, que incluyen: sexo, edad, polimorfismo C677T del gen MTHFR y estado de folato. 3 Si bien los hombres en general tienen niveles más altos de homocisteína en comparación con las mujeres, se ha identificado que los niveles elevados de homocisteína conllevan un mayor riesgo de enfermedad en las mujeres en comparación con los hombres. En este artículo, se identificarán varios estados de enfermedad y condiciones por las cuales los niveles de homocisteína están elevados en las mujeres.

Enfermedad cardiovascular (ECV)

Los niveles elevados de homocisteína circulante se correlacionan con un mayor riesgo de oclusión vascular (bloqueo de un vaso sanguíneo). La hiperhomocisteinemia puede causar inflamación del endotelio (capa delgada de células que une el interior de los vasos sanguíneos). La falta de reducción de los niveles de homocisteína puede causar una mayor inflamación de las arterias, venas y capilares que causan aterosclerosis. En consecuencia, se reduce el suministro de sangre y oxígeno a los tejidos, lo que aumenta el riesgo de ECV. La hiperhomocisteinemia se correlaciona con una presión arterial diastólica y sistólica más alta, lo que causa hipertensión. Sin embargo, esta correlación es más fuerte en mujeres que en hombres. Las mujeres con niveles elevados de homocisteína tienen un riesgo tres veces mayor de ECV, mientras que los hombres tienen un riesgo dos veces mayor. 4

Cáncer colonrectal

La hiperhomocisteinemia se correlaciona con un mayor riesgo de cáncer colorrectal con niveles elevados de homocisteína que son altamente prevalentes en pacientes con enfermedades inflamatorias del intestino (EII), que se cree que está asociado con un aumento o disminución de la absorción de folato y otras vitaminas B. 5 Además, se ha establecido que los niveles elevados de homocisteína son un factor de riesgo significativo para el adenoma colorrectal en mujeres. 6 Además, están surgiendo más estudios que relacionan la hiperhomocisteinemia con una variedad de cánceres, incluidos los de próstata y mama, sin embargo, se requiere investigación para determinar si la homocisteína tiene algún efecto sobre el crecimiento y la proliferación de las células tumorales. 7

Complicaciones del embarazo y defectos de nacimiento

Los niveles de homocisteína deberían disminuir durante el embarazo, sin embargo, en algunos casos, los niveles aumentan. La hiperhomocisteinemia se asocia con defectos del tubo neural fetal que causan diversas afecciones, caracterizadas por vasculopatía placentaria, que incluyen preeclampsia, desprendimiento y pérdida recurrente del embarazo. Se ha identificado que la suplementación con folato puede reducir a la mitad el riesgo de defectos del tubo neural fetal. 8 Un estudio encontró que la hiperhomocisteinemia se asoció con un riesgo dos o tres veces mayor de desprendimiento de placenta, hipertensión inducida por el embarazo y restricción del crecimiento intrauterino. Además, se ha identificado que la hiperhomocisteinemia induce estrés oxidativo en el embarazo. El estrés oxidativo en los tejidos úteroplacentarios se ha reconocido en el desarrollo de alteraciones uteroplacentarias graves, una complicación poco común pero grave del embarazo. Además, también se observó estrés oxidativo e hiperhomocisteinemia en mujeres con parto prematuro o en riesgo de aborto. 10

Estas complicaciones en las mujeres como resultado directo de la hiperhomocisteinemia indican la necesidad de realizar pruebas de homocisteína.


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